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martes, 11 de septiembre de 2012

Filme: La Batalla de Chile (4 partes)

Cortesía del Movimiento Bolivariano Suroccidente de Colombia:


LA BATALLA DE CHILE

La Lucha de un Pueblo sin armas

La historia de del golpe de estado al gobierno legítimo de Salvador Allende

1ª parte La Insurrección de la Buerguesía

2ª parte El Golpe de Estado

3ª parte El Poder Popular

4ª parte La Memoria Obstinada


jueves, 23 de agosto de 2012

En política ganan Correa y Assange, y pierden Obama y Cameron




Asilo del creador de Wikileaks en embajada de Ecuador

Ante la persecución judicial, Assange quedó como lo que es: una víctima. Al darle asilo, Correa reafirmó su condición de humanista, con apoyo en la región y el mundo. Los imperios, más Obama y Cameron, desprestigiados.
Por Emilio Marín
No hay mejor defensa que un buen ataque. Desde Sun Tzu hasta San Martín, y desde Carl von Clausewitz hasta Simón Bolívar, pasando por el cacique Lautaro y tantos otros estrategas, aquella concepción ha sido bien ponderada y aplicada.
No se sabe si el periodista Julian Assange habrá leído sobre esos temas, porque su oficio y preocupaciones son otras. Pero a la luz de sus movidas en el tablero político, no bélico, tras su difusión de miles y miles de cables secretos que Washington guardaba con mayor celo, parecería que sí. Que algo sabía de aquellos estrategas.
El domingo pasado se asomó al balcón de la embajada de Ecuador en Londres y leyó un discurso que tuvo de todo menos letra defensiva o meramente conservacionista. Pasó a la contraofensiva en todas las líneas, poniendo en el centro de sus dardos dialécticos a Barack Obama.
La andanada fue de grueso calibre, pues lo acusó de “amenazar a la libertad de pensamiento y la salud de nuestra sociedad”. Palabras fuertes pero educadas. Le estaba endilgando al presidente norteamericano liderar una campaña contra esos valores fundamentales. Podía leerse como que el imperio se lleva puesta la democracia a escala global, actuando mucho peor que Atila y sus hunos, de mala fama en el Danubio.
A su vez el fundador de WikiLeaks tuvo una táctica apenas edulcorada, pues pidió a la Casa Blanca que termine con la “caza de brujas” contra su persona, su sitio y el personal. De este modo, le abría una puerta u oportunidad de rectificación, como si no estuviera todo definitivamente perdido. Difícilmente Obama, metido en una dura campaña electoral donde no quiere perder ni un voto por derecha, preste atención a aquellas sutilezas. Es casi seguro que continúe con su persecución, en este caso y en tantos otros (verbigracia, desoyendo el clamor internacional para que indulte a los Cinco Cubanos presos en Estados Unidos desde 1998).
De todos modos, la jugada assangesiana es válida. Si el destinatario no le lleva el apunte, peor para éste pues quedará mal parado ante la opinión pública doméstica e internacional.
Es que el mensaje del domingo del australiano no sólo fue escuchado por centenares de personas que habían concurrido hasta las puertas de la legación ecuatoriana en el barrio de Knightsbridge. Muchísimos canales de televisión y otros medios llevaron las imágenes y la voz del orador a millones de personas en el mundo.
Como parte de esa defensa y ataque, el asilado explicó que el 15 de agosto la policía británica iba a entrar por la fuerza en la embajada para llevárselo preso y extraditarlo a Suecia. Dijo que no habían vulnerado la ley porque los manifestantes llegaron hasta el lugar y fueron “los ojos del mundo”. Que de lo contrario se habría concretado la amenaza formal del Reino Unido, comunicada a la cancillería ecuatoriana, de ingresar al lugar pisoteando la Convención de Viena (1961).

Más ofensiva política

El perseguido pegó duro a los flancos del gobierno estadounidense, al reclamarle que disuelva la investigación del FBI y prometa no enjuiciar al personal de WikiLeaks. Cómo estará de desprestigiada la administración Obama que sólo la vocera del Departamento de Estado, Victoria Nuland, pudo considerar que eran “acusaciones alocadas”. La mayoría de los consultados habría respondido que eran “altamente verosímiles”.
Assange no se limitó a la defensa de sus colaboradores. También puso la cara por otros procesados en EE UU por destapar “ollas podridas”. En un imperio tan descompuesto, suele haber alguna “garganta profunda” que ventila información y no siempre por dinero. Guerra de Vietnam, Watergate, escándalo Irán-Contras y un largo etcétera fueron denunciados “desde adentro” por quienes se arriesgaron a represalias. Fueron los precursores de WikiLeaks.
Lejos de considerarlos “traidores a la patria”, el australiano les rindió homenaje con nombres y apellidos. “Thomas Drake, William Binney, y John Kirakou y otros heroicos informantes de los EE.UU. tienen que ser absueltos y compensados por el duro trabajo que realizaron como servidores del bien público”, puntualizó. Interesante denuncia. En EE UU y buena parte del mundo se ignoraba de estos procesos. La CNN, Fox y otras grandes cadenas y diarios no sacan a relucir esos trapos sucios del Norte…
El Pentágono arrestó al soldado Bradley Manning y lo acusó de la filtración de los cables. El muchacho sigue preso y pesan sobre él 22 cargos, alguno de los cuales, como el de “colaboración con el enemigo”, puede significarle perpetua o aún pena de muerte. Assange acusó a las autoridades de tenerlo en una prisión militar en el Fuerte Leavenworth en Kansas, adonde lo llevaron secuestrado pues ni la ONU podía ubicarlo.
“Si Manning realmente hizo aquello de lo que se le acusa, entonces es un héroe, un ejemplo para todos nosotros y uno de los prisioneros políticos más famosos del mundo. Tiene que ser liberado. El miércoles Manning cumplió el día 815 de detención sin un juicio. El máximo legal permitido son 120 días”, tronó desde el balcón el fundador de WikiLeaks.
Alguien podrá pensar que al hablar tan bien de Manning, Assange estaba admitiendo implícitamente que fue su informante y agravaba su situación judicial. Es al revés. Al pasar a la contraofensiva e informar cómo se han violado los derechos legales del soldado, ahora el mundo está más informado. Manning sigue en el calabozo de Leavenworth, pero ya no está solo ni indefenso.
El otro punto donde se aprecia que el asilado está jugando fuerte es su defensa legal, en manos del ex juez Baltasar Garzón. “Esto supone iniciar las acciones legales en diferentes países, tanto sobre la situación financiera del sitio como de los bloqueos injustificados que se han producido”, aclaró el español. En otras palabras, el Reino Unido y EE UU tendrán que indemnizar por lo que hicieron.

Bravo Correa

La amenaza británica de violentar la embajada ecuatoriana en Londres abrió otro frente de conflicto, más político que el de por sí importante asunto humanitario de Assange. Fue una de las habituales muestras de cinismo y brutalidad combinadas, por parte de un imperio que unas semanas atrás se había puesto sus mejores galas, en los

Juegos Olímpicos, para mejorar su deteriorada imagen.

Este cronista había advertido que detrás de las ponderadas ceremonias de apertura y cierre, y de la campaña para adecentar a la pérfida Albión, continuaba una política rapaz como la denunciada por el poeta León Felipe.
Este caso confirmó ampliamente esa política imperial del Foreing Office, que el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, definió muy bien: “no podemos conversar con una pistola en la cabeza”. Frente a las amenazas de violar la soberanía ecuatoriana –la inmunidad de su embajada y el asilo político concedido por el presidente Rafael Correa el 16 de agosto- los países de la región concertaron sus voces de repudio.
Santiago O´Donnell, periodista de de Página/12 y uno de los más conocedores del tema WikiLeaks, dio cuenta de aquellos apoyos (“Acorralado acorralador”, 20/8), pero no estuvo certero en la cronología. Escribió: “En orden cronológico, apoyos de Perú, Argentina, votación en la OEA, comunicado de los países del ALBA, más tarde vendría el apoyo de Unasur”.
En realidad la sucesión fue así: cancillería de Venezuela, comunicado del ALBA, Evo Morales, Perú, cancillería Argentina, Unasur y presidente Hugo Chávez, quien hizo una firme advertencia al Reino Unido. No es cierto que la OEA se hubiera pronunciado en apoyo a Ecuador y mucho menos a Assange; los miembros del Consejo Permanente de la entidad simplemente acordaron una reunión de cancilleres para el próximo viernes 24.
La presidenta argentina tampoco se expidió aún personalmente y sí lo hizo la cancillería. Héctor Timerman estuvo el pasado domingo en Guayaquil, donde se dieron cita los doce ministros del espacio sudamericano. La postura de Argentina, que no estuvo entre las primeras en emitirse, fue correcta y coincidente con el documento regional, acordado fácilmente en veinte minutos, y leído por el secretario general, el venezolano Alí Rodríguez.
“Atentar contra uno de nosotros es atentar contra todos”, expresó el canciller argentino, en sintonía con el documento de Guayaquil. En realidad el primer documento solidario fue el de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Manifestó su “indefectible solidaridad con la República del Ecuador” y advirtió “al gobierno del Reino Unido sobre las graves consecuencias que la ejecución de sus amenazas tendría para las relaciones con nuestros países”.
Este fue un nuevo elemento a favor de las diversas corrientes políticas que proponen que Argentina se sume al ALBA. Allí están los gobiernos más solidarios del mundo. Por ahora la sumatoria está verde, pero a golpes del viejo imperio que usurpa Malvinas y del otro, que no deja entrar ni una costeleta ni un limón, puede madurar.

jueves, 26 de julio de 2012

“Vivimos y mantenemos esta Revolución por más de medio siglo que es la gran proeza del pueblo cubano” : Raúl Castro

Raúl Castro en el 59 aniversario del ataque al Cuartel Moncada.






Tomado de Granma



Expresó el General de Ejército Raúl Castro, al dirigirse a los guantanameros reunidos en la Plaza Mariana Grajales, en el acto central por el aniversario 59 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspdes
“Poco a poco vamos cumpliendo todas las metas, planificándolas según los recursos de que dispongamos”, expresó el General de Ejército Raúl Castro en esta mañana del 26 de julio, aniversario 59 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.
Dijo que “sabemos de todos los problemas” por los cuales atraviesa el
país. Se refirió a los bajos salarios y afirmó que hasta que no
avancemos en la producción y la productividad, sobre todo en la
producción de alimentos para evitar el gasto de cientos de millones de
dólares, no se podrán producir aumentos salariales. Así estamos todos, pero vivimos y mantenemos esta Revolución por más de medio siglo que es la gran proeza del pueblo cubano.
Aclamado por el pueblo reunido en la Plaza Mariana Grajales de la
provincia de Guantánamo, sede del acto central por el Día de la
Rebeldía Nacional, Raúl felicitó a los guantanameros por el acto
celebrado, que consideró ejemplar. Así debieran ser todos los actos,
dijo y agregó: “con una magnifica introducción de los jóvenes
artistas, ha durado solo 55 minutos”.

Visiblemente emocionado, el Presidente de los Consejo de Estado y de
Ministro expresó que “sentimos un amor profundo por todo nuestro país, por toda América Latina, y naturalmente por aquellos lugares donde vimos combatir al pueblo, donde vimos caer a decenas de compañeros, donde vibra la tierra. Aquí tiembla la tierra, porque no tiemblan los hombres, y apostilló: “en toda Cuba no tiemblan ni los hombres ni las mujeres y lo hemos demostrado por más de 50 años”.
Recordó que en esa tierra combatió junto a todos sus compañeros del
Segundo Frente Oriental Frank País. Les comentó a los cubanos y
cubanas que al acercarse a Guantánamo, estaba viendo con orgullo los cientos y cientos de kilómetros que caminó Fidel desde el desembarco del yate Granma, en Las Coloradas, hasta Guisa.
También nosotros nos extendimos rápidamente con un frente que llegó a alcanzar 12 mil kilómetros cuadrados por el trabajo preparatorio de los guantanameros.

Haciendo un recuento de nuestras luchas independentistas, Raúl
describió la firmeza del pueblo, desde los iniciadores de la primera
guerra por la soberanía del país en 1868; a los que combatieron en la
Guerra Chiquita; a Martí, que no cejó a pesar de fracasos como los de
la Fernandina, cuando perdió las armas que con tanto esfuerzo
tabaqueros cubanos en Estados Unidos habían reunido, y desembarcó con Gómez por Cajobabo para la gesta de 1895. Se refirió a la intervención norteamericana que no dejó que los mambises entraran victoriosos en Santiago de Cuba, iniciándose, como explicó, exactamente 60 años, desde el 1 de enero de 1899, un dominio total de los Estados Unidos.

Nos dejaron un himno, un escudo y una bandera, “eso fue suficiente
para reconquistar lo demás”, sentenció. Comentó que si se hace una
comparación entre el último censo de población efectuado por la
metrópoli española y el primero de los intervencionistas
norteamericanos, aparece la considerable disminución de la población
cubana.

Pero 60 años después se acabó el relajo, cuando llegaron victoriosos
los barbudos de Fidel, destacó.

Comentó Raúl que ahora aspiran a que suceda aquí lo de Libia, o lo que quieren hacer con Siria, pero advirtió que esta es una islita
pacífica, que nos gusta bailar, hacer amistad con todos, incluyendo a
Estados Unidos, pero es un pueblito rebencudo y si quieren
confrontación es mejor en el béisbol, que veces ganamos y otras
perdemos, pero en lo demás no.

No se puede dirigir el mundo, y mucho menos basado en la mentira
repetida, al estilo del ministro de propaganda de Hitler. El día que
quieran la mesa está servida, ya se le ha dicho, si quieren discutir,
discutiremos, sobre derechos humanos, democracia. Vamos a discutir de todo, pero en igualdad de condiciones. Y también de los problemas de sus aliados, de la Europa occidental fundamentalmente.

Mientras tanto, aquí estamos con más cosas o menos cosas, pero siempre con la caballería lista por si acaso. Y acotó, sin embargo, que “una vez más proclamo aquí nuestra vocación pacifica, pero nuestro pueblo sabe defenderse, aquí no hay que decirle a nadie lo que tiene que hacer.