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martes, 19 de febrero de 2013

El peón o escritor fantasma de la derecha latinoamericana Sergio Ramírez está en Colombia

Representan dos lados de la misma moneda.



Por Radio La Primerísima

MANAGUA / El diario El País de Cali publica este martes una entrevista, nada más ni nada menos que con Sergio Ramírez Mercado.

En ella, Ramírez Mercado dice que la Managua de hoy en día es una ciudad “donde, como en muchas otras ciudades de Latinoamérica, prolifera la corrupción y el narcotráfico, donde los cines se han convertido en templos protestantes en los que sectas brasileñas venden jabones para sanar y donde el presidente Ortega se dedica a inaugurar gasolineras”.

¿Daniel Ortega inaugurando gasolineras?
La imaginación de Mercado es prodigiosa.

¿Cines convertidos en templos? Sí, todo eso lo trajeron los gobiernos liberales.

¿Proliferan el narcotráfico? Tal vez se equivocó de ciudad y estaba hablando de Bogotá, Cali y no de Managua.

¿Cómo puede proliferar la corrupción en Managua al mismo tiempo que las tasas de recaudación baten récords?

¿Cómo puede hacerlo si baja la pobreza y aumenta la inversión pública?

¿Cómo puede proliferar el narcotráfico si se decomisan cantidades récord de droga y si se hacen quiebres como el de la banda de Alatorre y sus secuaces y el del Palidejo?

Definitivamente, eso de Nicaragüense lo tiene Ramírez como una cómoda etiqueta para los fines de los sectores más retrógrados de la oligarquía colombiana, como el que dirige el narco Álvaro Uribe, que es el más fanático antinica que existe en ese país.

“En política uno debe saber retirarse. Y el único oficio del que creo que uno nunca se retira es la escritura”, dice Ramírez al diario colombiano.

En Nicaragua, cualquiera que todas las semanas lea La Pren-CIA S.A. se da cuenta de que si algo no ha sabido hacer Ramírez Mercado es retirarse de la política y dedicarse precisamente a la literatura.

En fin, si Fabio Gadea (el candidato presidencial que perdió contra ortega casi con las mismas cifras como el banquero ecuatoriano Lasso el domingo pasado, Nota de ANNCOL) el otro día salió pro-tico (tico=costarricense) al elogiar a los “policías” de Laura Chinchilla (presidenta de Costa Rica), ahora tenía que salir Sergio Ramírez Mercado a mostrar su vena pro-colombiana diciendo sandeces contra Nicaragua en El País de Cali.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Minería y guerra sucia en Colombia




ANNCOL Debate. Como un servicio a nuestros lectores presentamos el informe sobre la minería y la guerra sucia en Colombia, publicado por el medio alternativo Paréntesis de Cali, para que se pueda entender el porqué  de la actual ofensiva  militar del gobierno colombiano contra  toda aquella forma de explotación minera que estorbe el plan Trasnacional de inversión minera en Colombia, también llamado “locomotora minera de JM Santos”.

Minería y guerra sucia en Colombia
Por Ramiro Martínez Gómez (*)

El paramilitarismo se nutre de oro y dragas 

Los paramilitares han encontrado en la importación de dragas un mecanismo para repatriar sus utilidades de la droga y en las exportaciones ficticias de oro, una vía para lavar dinero. El ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso le confesó a la justicia una estratagema para lavar dinero: recibir los pagos por la droga exportada en oro, traerlo clandestinamente a Colombia y venderlo a comercializadoras autorizadas, declarándolo como producido en el país.
En Colombia la minería a gran escala ha  venido acompañada de la guerra sucia por parte del Estado colombiano. Para nadie es un secreto que el paramilitarismo es un experimento macabro creado por la empresa privada, narcotráfico, ganaderos, la alta cúpula militar y otros sectores del Estado colombiano.

Allí están las pruebas: ministros, embajadores, senadores y algunos coroneles del Ejército  detenidos. Claro está que la guerra sucia no se expresa solamente en el asesinato, desplazamiento y desaparición forzada de la población civil (campesinos, indígenas, población afro, dirigentes sindicales, estudiantes, ONG, entre otros), sino que existen otras formas de confrontación más sutil y de mayor contundencia.
En este sentido, y para el caso colombiano, otras expresiones de la guerra sucia serian: la injusticia social, la concentración de la tenencia de la tierra (Colombia es el país más injusto del mundo, pues la concentración de la tierra está solamente en el 1% de la población, el destierro, las amenazas, las fumigaciones aéreas, la violación sistemática de  derechos humanos, la corrupción de la clase política, la contaminación ambiental, la destrucción de bosques, ríos, paramos, los monocultivos de caña de azúcar, palma africana,  caucho y el cooperativismo laboral.

A finales de los 90,  debido a la presencia de los recursos mineros en Colombia, presentes   en diferentes zonas comenzaron a convertirse en el objetivo de las empresas nacionales y multinacionales. Justo también en esta época comenzó la arremetida paramilitar. Guamocó fue y es una de las regiones colombianas más azotada por la violencia provocada por todos los actores armados ilegales que, según sus habitantes, intentan dominar el territorio para ejercer el control económico sobre la explotación y comercialización de oro.

Un ejemplo fue la masacre cometida el 25 de abril de 1997, cuando un grupo paramilitar entró en Río Sucio (municipio del Sur de Bolívar) y asesinó a 30 personas. Entre ellas estuvo el líder minero Juan Camacho Herrera, al que decapitaron y después de jugar fútbol con su cabeza, la pusieron en un palo mirando hacia Guamocó y les dijeron a los habitantes que ellos (los paramilitares) venían por las minas y que las iban a entregar a gente que haría una mejor explotación de éstas y un uso más racional de ese recurso. Desde ese momento se sucedieron más masacres,  asesinatos selectivos y  desplazamiento de la población.
Entre 1997 y 2009 fueron desplazadas al menos 36.000 personas  y entre 1999 y 2000 la Federación Agro minera del Sur de Bolívar (Fedeagromisbol) pudo documentar 700 desapariciones. Además, el Programa de Desarrollo y Paz de Magdalena Medio (Pdpmm) afirmó que entre 1997 y 2007, 380 civiles fueron asesinados por actores armados ilegales y el Banco de datos del  Cinep recoge 333 ejecuciones extrajudiciales cometidas por los paramilitares en los últimos años.

Fue tan grave la situación que en noviembre de 2003 el Tribunal Internacional de Opinión celebrado en París llamó la atención sobre la violación sistemática de violaciones de derechos humanos «motivada por intereses económicos» en la zona. Hoy en día la violencia continúa en esta región que ni tan siquiera aparece en los mapas. Los actores armados ilegales siguen amedrentando a la población a través de masacres como la acontecida el 17 de agosto de 2011 en Casa Zinc, zona rural del municipio de Montecristo: un grupo de 20 hombres armados identificados como Águilas Negras llegaron al lugar y retuvieron, torturaron y asesinaron a tres personas, dejaron otra herida y amenazaron con retomar el control del Sur de Bolívar; dos semanas después, la empresa Canadiense Midasco  Capital anunció que había recibido licencias de explotación minera en la región, incluyendo una en Casa Zinc.

En lo que va corrido del año 2011, se han cometido más de 40 asesinatos en la zona minera del Sur de Bolívar. Continúan también las amenazas a través de pintas firmadas por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), retenes de hombres civiles armados e incluso la comunidad denuncia la existencia de una base paramilitar en la región.
La arremetida paramilitar de la década de los 2000 masacró al movimiento social que comenzaba a despegar en la zona tras las marchas campesinas de 1996 y 1998. A lo largo de los años muchos líderes de organizaciones mineras fueron asesinados, desaparecidos y estigmatizados. Hoy, organizaciones de la zona como la Asociación de Hermandades Agroecológicas y Mineras de Guamocó (Aheramigua) y Fedeagromisbol siguen denunciado la persecución a la que están siendo sometidos tanto por el estado como por grupos armados. Han sido víctimas de atentados, amenazas, detenciones y procesos de judicialización, como el de Édgar Jiménez, líder minero encarcelado el 22 de junio y liberado varios meses después.

Otros casos concretos de empresas mineras y paramilitares son: La multinacional aurífera Anglogold Ashanti llega al país en el año 2.000 de manera subterránea y en el año 2.003  se anuncia oficialmente bajo la fachada de la kedahda S.A. En sus inicios como multinacional tenía dos socios principales, kedahda Ltda. Y kedahda segunda Ltda.  Estas empresas se habían registrado en el paraíso fiscal de las islas vírgenes Británicas.
La Anglogold financio a grupos paramilitares en la república democrática del Congo pidió perdón públicamente por su “error” y luego dijo que tenía el problema resuelto  pues (de aquí en adelante) emplearía la empresa privada de seguridad DSL (Defense Systems Ltd), la misma empresa que contrato British Petroleum en Casanare y que desencadeno una orgia de crimen organizado en la región. Según el diario El Tiempo, han detectado que las minas que llegaron a controlarlos paramilitares Carlos Mario Jiménez, alias macaco (extraditado a Estados Unidos) y su segundo al mando del Bloque Central Bolívar, Rodrigo Pérez, en el sur de Bolívar, han sido heredadas por otros grupos armados que hoy las controlan.

Hay evidencia – dice El Tiempo-de que reactivaron  su dominio en ese sector en donde ya habían reclutado menores y mujeres a quienes carnetizaron y trataban como esclavos al servicio de la empresa minera Grifos,  de la que era socia la esposa de macaco. En el registro minero nacional aparece una empresa –sociedad minera Grifos S.A- con dos títulos registrados en el 2006 y aun vigentes pero no en el sur de Bolívar, sino en la población cercana de Zaragoza en Antioquia.
Los paramilitares han encontrado en la importación de dragas un mecanismo para repatriar  sus utilidades de la droga y en las  exportaciones ficticias de oro, una vía para lavar dinero. El ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso le confesó a la justicia una estratagema para lavar dinero: recibir los pagos por la droga exportada en oro, traerlo clandestinamente a Colombia y venderlo a comercializadoras autorizadas, declarándolo como producido en el país.

Por cada onza de oro que le pagan al productor, la comercializadora debe descontar el 4% de regalías que luego debe girar al gobierno, para que este a su vez le gire al municipio de donde le productor declaro haber sacado el oro. De esta manera los paramilitares obtenían el pago de su oro, y después hacían tratos con los alcaldes de los pueblos que iban a recibir esa regalías para que se las devolvieran a través de contratos ficticios.
Esta forma de lavar dinero vía regalías sigue operando. A los municipios antiqueños de Segovia y Remedios, por ejemplo, el gobierno les suspendió el giro de regalías, pues encontró que tenían sospechosos contratos con particulares para promover la minería y les pagaban con dinero de las regalías. En el municipio chocoano de Itsmina, la suspensión de los giros se dio por un súbito e inexplicable crecimiento de la producción de oro declarada: un aumento de 2.031% en sus regalías entre 2008 y 2010. Más raro fue que apenas Itsmina recibió las enormes regalías, salió a pagar una deuda “sin saber si era real o ficticia”.

Los vínculos de la minería con grupos paramilitares  no solo se da en las minas de hecho. En diversos puntos de la geografía, organizaciones sociales han denunciado que algunas mineras han financiado a grupos paramilitares para “protegerse” o para forzar el desalojo de comunidades de las minas que quieren explotar. Quizás  la empresa más cuestionada en esta materia ha sido la multinacional estadunidense Drummond.
Drummond es objeto de varias acusaciones en Colombia por complicidad con los paramilitares que infiltraron la política y aterrorizaron a la gente del cesar, desde mediados de los años 90, justo cuando esta empresa arranco allí su producción de carbón.

Dos ex paramilitares han asegurado de que la empresa ayudo a crear y financio el frente Juan Alvares de las autodefensas Campesinas de Colombia (AUC), para que cuidara la operación  y la línea del ferrocarril que transporta el carbón hasta el puerto cerca a Santa Martha.  Asimismo, según lo investigo verdadabierta.com,  Drummond compro tierras a testaferros del paramilitarismo para desarrollar su mina el Descanso.
Y hay mas en abril de este año, la Fiscalía acuso a un contratista que les proveía la comida a los trabajadores de la Drummond, de complicidad con los paramilitares en el asesinato de dos líderes sindicales de la empresa minera, Valmore  Locarno y Víctor Hugo Orcasita, en marzo de de 2001.Por estos hechos organizaciones sindicales y de derechos humanos   han entablado tres demandas civiles contra la Drummond en Alabama. Alegan que los directivos de la carbonera sabían de estos crímenes y los cohonestaron. La empresa, que ya logro que la justicia estadunidense desestimara una primera demanda.

La Contaminación.

Las multinacionales que buscan explorar oro en los ríos y paramos de Colombia, están contaminando el agua con metales pesados como el mercurio y el cianuro. Además como la amalgama  que se forma con estos metales se quema para extraer oro, el aire también se envenena. La defensorio encontró que en el aire de los pueblos mineros de Segovia, Zaragoza y Remedios, el nivel de mercurio puede ser hasta mil veces más alto que el permitido. En Remedios se descubrió que 15 personas han pedido trasplante de riñón por intoxicación con mercurio.

Grandes proyectos mineros también han sido cuestionados por sus posibles efectos nocivos a los ecosistemas. El gobierno de Santos, presionado por la movilización de los habitantes de Bucaramanga, puso en entre dicho la licencia ambiental otorgada a la minera Canadiense GreyStar para explorar un área en el paramo de San Turbán, donde nace el agua que abastece a los bumangueses y la minera debió retirar su proyecto.
En el parque nacional Yaigoje Apaporis que es además una zona de resguardo indígena el gobierno ordeno, el cese de actividades. La empresa canadiense Cosigo intento ganarse la comunidad, para explotar el oro pero no lo consiguió. En paramos encontramos 630 casos de superposiciones con títulos mineros, algunos en áreas tan estratégicas como el macizo colombiano donde nacen los ríos más importantes del país, Cauca y Magdalena. Oscar Paredes director de Ingeominas explico que están negociando con las empresas para corregir esta situación. Con el AGA que tiene cuarenta títulos en paramos ya están en conversaciones.

Anglo Gold Ashanti, AGA, Esta preparándose para pedir la licencia ambiental para la gran mina de oro de la Colosa, en el municipio de Cajamarca en el Tolima. El proyecto ha sido cuestionado por organizaciones ambientales en el Tolima y algunas autoridades principalmente por el impacto ambiental que puede tener sobre el rio Coello que abastece barios municipios.
Algunas explotaciones de carbón no se quedan atrás en cuanto a problemas ambientales. En 2008 a raíz de muchas protestas de las comunidades en el centro del Cesar por el estado de contaminación y de abandono en que estaba este distrito minero de carbón, en donde operan varias multinacionales y nacionales. Los funcionarios ambientales constataron la grave contaminación por partículas y polvo en el aire, abrieron una investigación a Drummond.

Y a pesar de las presiones inclusive dentro del mismo gobierno  para que las frenara el ministerio se llevo las investigaciones a Bogotá. Lo más preocupante del daño ambiental es que como lo ha demostrado el experto Guillermo Rudas, con el auge minero los gobiernos no han cumplido la norma que les indica que deben invertir al menos el 17% de las regalías en la preservación del medio ambiente. Apenas destinaron el 3.2%  en promedio en el 2004 y 2009.

En Santander de Quilichao que quiere decir “tierra de oro” en lenguaje indígena están acabando con el río Mondomo. Allí existieron las reales minas de la conquista de los españoles y ahora con permisos ficticios en trámite sigue la danza del oro por la que pagan las multas insignificantes que pone la incierta ley que regula esta actividad. El mismo caso sufre el rio cauca al pasar por “care- perro” una vereda del  municipio de la pintada. En la vía Cali Buena Ventura esta la zona de Zaragoza donde una mafia, inescrupulosa lleno todos los vacios del estado, y en pocos meses acabo con más de 43 kilómetros cuadrados de la cuenca del rio Dagua, que no volverán a servir para nada, al menos durante 30 años según afirman los expertos. Allí ante la mirada pasiva de las autoridades civiles y militares, se realizo uno de los despropósitos más graves de la historia minera de Colombia.

Leyes injustas.

Para los mineros artesanales el tratamiento a sido bien diferente al que le dan a las multinacionales. Organizados en asociaciones, sindicatos, muchos mineros habían conseguido que el código minero 2011 les diera tres años para legalizar sus minas. De los quince mil mineros de hecho que según la defensoría del pueblo hay en el país, llegaron a engominas 2.845 solicitudes de formalización. Y de ellas apenas lograron formalizarse 23. ¿La razón? La norma les exigía que presentaran mapas técnicos de sus minas y facturas comerciales de varias décadas atrás.

La Ley 1382 que reformo el código minero en febrero 2010, volvió a abrir la posibilidad de legalizar minas artesanales. En un año llegaron otras 2.200 peticiones. De estas 719 ya han sido evaluadas, pero como las normas son las mismas, solo una pasó la prueba documental y próximamente se le hará una visita técnica.
Echar a  andar las peticiones de los mineros artesanales a paso de tortuga y las de las multinacionales a galope, cerró más aun la posibilidad de que los artesanales lograran formalizar sus minas: cuando llegaban sus peticiones ya esas áreas habían sido adjudicadas a nuevos mineros o a especuladores.
Los cambios de legislación terminaron agravando los conflictos. Por ejemplo  Medoro Resourses obtuvo una concesión en Marmato (Caldas), un pueblo de mineros artesanal con 457 años de historia. Encontró reservas con 6.6 millones de onzas de oro y 37 millones de onzas de plata y quiere desarrollar allí una mina a cielo abierto, pero muchos en el pueblo se han opuesto porque esto in plica desplazarlos y dejarlos sin trabajo. Declaraciones del vocero de Modoro a la cadena de televisión Aljazeera, en el sentido que tenían varias formas de sacar a la gente “presiones del gobierno, chequeras,” causaron aun mas escozor.

Que se pude esperar del instituto Ingeominas si el gobierno de Álvaro Uribe, según lo han denunciado varios medios de prensa, le dio esta entidad para que pusiera allí sus fichas al entonces congresista conservador Ciro Ramírez quien después en marzo del 2011, fue condenado por la Corte Suprema de justicia por concierto para delinquir con los paramilitares. Un funcionario de la entidad cuenta, aun aterrado, como unos mineros le ofrecieron dinero a cambio de les diera el nombre del encargado de darle el visto bueno final a los títulos. Y en una conversación casual, un empresario extranjero que invirtió en el desarrollo de una mina de oro dijo que pago 34 millones de pesos en sobornos para conseguir el título.

Es verdad que el código minero del 2001 había dejado la posibilidad de que cualquiera, con un pago mínimo y un documento de identidad pudiera hacerse de una concesión minera, pero el espíritu de la ley buscaba incentivar la promoción, no la especulación. Al entregar áreas inviables por ser absurdas o microscópicas (una tenía 34 centímetros y otra 19 metros por 16 kilómetros), Ingeominas creó el río revuelto donde pescaron muchos avispados.
(*) Contador público de la  Universidad del Valle.

http://parentesiscali.blogspot.de/2012/07/informe-mineria-y-guerra-sucia-en.html

jueves, 1 de noviembre de 2012

72% con la paz


72% con la paz
Por Horacio Duque
Ha sido publicada la última encuesta Gallup (Usa/1932), una veterana institución en estos menesteres que funciona desde los años 30 del siglo pasado, creada por G. Horace Gallup, matemático, estadístico y periodista gringo quien fundó el American Institute of Public Opinión, para realizar sondeos electorales en Usa, conocer los gustos de las personas y estudiar la opinión de la masa ciudadana, mediante encuestas.
La indagación a 1200 colombianos ocurrió entre el 20 y el 26 de octubre del años en curso y está referida al tema de la paz y las conversaciones del Estado con las Farc, después de conocerse el Acuerdo general para la solución del conflicto armado, firmado entre las partes en La Habana (Cuba), a principios de mes.
Dos datos cabe relievar
El primero, 72 de cada cien colombianos acoge favorablemente las conversaciones iniciadas por las partes.
El segundo, 65 de cada cien colombianos es partidario de resolver el conflicto social y armado mediante negociaciones políticas.
Quiere decir que una amplia franja de los ciudadanos se opone a la formula de guerra promovida por el caudillo de la “mano negra” ultraderechista, el expresidente Alvaro Uribe Velez, ahora muy activo en la promoción de su Seguridad Democrática, con resultados fatales para los derechos humanos y la ética pública por el triste episodio de los “falso positivos”, por la masificación de la parapolítica y la generalizada corrupción de las burocracias públicas durante el “ochenio”.
Quiere decir que la paz tiene enormes potenciales en lo más profundo de la sociedad, que implica grandes desafíos para los liderazgos no contaminados de odio y resentimiento, muy asociados al “Puro Centro Democrático”,la nueva marca de la caverna empeñada en engañar para repetir la historia del 2002, bien conocida por haber catapultado una de las etapas más oscuras de la historia colombiana.
Aún pesa en la conciencia colectiva la brutal presión mediática, política y violenta del discurso fascista de los pasados 120 meses. Se necesita una catarsis colectiva para superar este trauma político
Ciertos datos indican posiciones adversas a determinados campos de la conciliación, lo que puede explicarse porque el proceso apenas está en pañales-lleva pocos 20 días- y gana espacio con el “hecho comunicacional” de la paz que es un “work in progress”, construyendo sus propios sujetos/subjetividades, menos contaminados, como se da con ciertas luminarias analíticas, con ingresos muy jugosos de origen en las rentas empresariales y del Estado en todos sus niveles.
Con el 72% de respaldo popular, una eventual “paz por contrato” lleva buen camino, que no es la “revolución por contrato”, porque nunca estas ocurren por acuerdo entre partes sino debido a alzamientos contundentes de las clases subalternas que en forma demoledora barren con el “viejo régimen” como lo indica la experiencia histórica de revoluciones gloriosas como la francesa (1789), la soviética (1917), la china (1949) y la cubana (1959), acontecimientos excepcionales en la historia civilizada de la humanidad que ya acumula 10 mil años de existencia.
Con 72% de apoyo a la paz, Uribe Velez queda notificado que su discurso de guerra ya no tiene eco en lo profundo de la nación. Este personaje es historia del pasado y su futuro está en los estrados de la justicia global que acumula indicios y pruebas para su condena inevitable.

Por contar la verdad sentencian a 15 años a periodista de Telesur



Por contar la verdad sentencian a 15 años a periodista de TeleSur

por Ernesto Carmona* / CIAP-FELAP / MapochoPress

A horas de las conversaciones de paz del gobierno de Juan Manuel Santos-FARC, la judicatura colombiana condenó a 15 años al periodista Freddy Muñoz Altamiranda, detenido el 19 de noviembre 2006, mientras ejercía como corresponsal de TeleSur en Colombia, acusado de pertenecer a la organización guerrillera. El “caso Freddy Muñoz” tiene toda la apariencia de un montaje “de inteligencia”, orquestado cuando gobernaba Álvaro Uribe Vélez en complicidad con jueces y fiscales al servicio de sectores de la clase rica ligada al narcotráfico.

“Hoy este fallo condenatorio, que estaba listo en agosto de este año, es publicado a una semana de haberse dado los resultados electorales en Venezuela, y a dos días de iniciarse formalmente en Oslo el inicio de nuevos acercamientos de paz con la insurgencia colombiana”, explicó Freddy Muñoz en una carta abierta en que dio a conocer su situación a mediados de octubre.
“Rechazo de forma categórica la condena proferida por un juez colombiano en mi contra. Nunca he sido, ni seré un ‘terrorista’, ‘explosivista’, ‘bombardeador de centrales eléctricas’, como dice su fallo. Nada más absurdo que eso. En toda mi carrera, cuya huella es pública y notoria, sólo he bombardeado a la mentira con lo que mejor sé hacer: escribir la verdad”, escribió Muñoz en su carta abierta en procura de solidaridad.

"Debemos hacer algo, me supongo; se me hace que no es casual que cuando se esté negociando la paz, condenen justamente a periodistas y en este caso a Freddy que fue acusado cuando estaba trabajando a pleno con TeleSur”, dijo la periodista argentina Stella Calloni, corresponsal en Buenos Aires del diario La Jornada, de México, y subsecretaria de la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (CIAP) de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP).

"Sólo la solidaridad hará cesar la persecución contra el periodismo en Colombia, dijo Jose Alfredo Pineda Dubón, profesor, sindicalista e internacionalista de El Salvador. “Los medios alternativos deberían tomar parte activa en un mayor ejercicio de la solidaridad con estos colegas sacrificados”, añadió.

Fabricación del caso Muñoz-TeleSur

Muñoz relató que en 2007 salió de la cárcel, donde se encontraba “acusado de rebelión por fiscales espurios”, simplemente porque “un juez valiente de ese tiempo” desestimó numerosos testimonios de “condenados a pudrirse en los intestinos del sistema judicial colombiano”, que aceptaron el rol de testigos falsos bajo la promesa de rebajas de penas.
Incluso, uno de esos testigos renunció en diciembre de 2006. Yainer Rodríguez Vázques señaló ante la Fiscalía y Procuraduría que fue amenazado por la Inteligencia de la Armada de Colombia, para que rindiera declaraciones contra personas que no conoce, entre ellos Freddy Muñoz, según reportó la agencia internacional Inter Press Service (IPS).

El testigo aseguró no conocer al periodista y que el alias que le atribuyen –“Jorge Eliécer”– corresponde a un guerrillero que fue muerto por las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), años atrás, indicó IPS. La fiscal especial –Miriam Martínez Palomino–, quien condujo el proceso del periodista Fredy Muñoz Altamiranda en Cartagena de Indias en 2006, fue acusada por Vázques de haberlo presionado y amenazado para que rindiera testimonio contra el corresponsal de TeleSur.
En esos días, según Rebelión, TeleSur señaló que "las pruebas en su contra que posee la Fiscalía se basan en testimonios de testigos, que actualmente se encuentran detenidos en el DAS y en el Batallón de Infantería de Marina #2 de la Fuerza Naval de la Costa Atlántica, negociando una reducción de su pena a cambio de información que incrimine a supuestos colaboradores de las FARC, testigos que como en este caso empiezan a cambiar su versión”.
Justicia a la medida del narco-poder oligárquico

Muñoz dijo que la fiscal Martínez Palomino “es un personaje funesto de la ‘justicia’ colombiana, famosa por archivar el sonado proceso de los campesinos desplazados, víctimas del paramilitarismo en Las Pavas, Sur de Bolívar (1)”. La misma fiscal “fue condenada por sus decisiones contra el patrimonio público, tomadas en el caso del desfalco de Foncolpuertos, y responsable, por su impericia intencional, de la salida de Alfonso Hilsaca de la cárcel”, y “es, junto al fiscal Demóstenes Camargo de Ávila, y el ex director de Fiscalías en Cartagena, Jaime Cuesta Ripoll, parte del equipo de narco-para fiscales manejados por el ex jefe paramilitar de los Montes de María, Rodrigo Mercado Pelufo, y el ex fiscal general Luis Camilo Osorio, durante la presidencia de Álvaro Uribe Vélez”, sentencio Muñoz.

Para el joven periodista de TeleSur, “esta condena evidencia que mis denuncias siguen vigentes: la Fiscalía, y una buena parte del Sistema Judicial colombiano están al servicio del narcotráfico y del paramilitarismo, para judicializar y disminuir a la resistencia social en Colombia. La condena en mi contra es un estertor de la presencia uribista y paramilitar en nuestro entorno judicial”.
“Condeno esta decisión judicial por ser una persecución a mi público disentimiento con el sistema que nos ha gobernado siempre, por mis denuncias frontales y en nombre propio de nuestros detractores, y porque es una manera de amedrentar a quienes encaramos sin capuchas la vocería de los procesos políticos que buscan nuestra justicia social.
“Seguiré dinamitando a la mentira, bombardeando con mi trabajo periodístico a las estructuras de un sistema que tiene al mundo movilizado en su contra, y amplificando las voces de quienes quieren una Colombia y un mundo mejor”, concluyo la carta, fechada el 17 de octubre.

*) Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno
Notas:




lunes, 22 de octubre de 2012

¿De dónde salió la Marcha Patriótica?




De dónde salió la Marcha Patriótrica?

La recién creada Marcha Patriótica podría ser la pista de aterrizaje político de las Farc. Su rol en medio del diálogo de paz es trascendental y un desafío a la tolerancia de las élites políticas.




“¿A usted qué le indigna?”, era la frase que repetían sus carteles hace dos semanas. En las calles de las principales ciudades y también de pueblos del Huila, Caquetá, Norte de Santander y otros departamentos, salieron estudiantes y campesinos a protestar. Eran los integrantes de un naciente movimiento que emergió en abril pasado y cogió por sorpresa al establecimiento político: la Marcha Patriótica. Sus consignas buscaban aclimatar la instalación de la mesa de diálogo entre el gobierno y las Farc y pedían participación activa de la sociedad civil organizada en el proceso.
Si bien los decenas de miles de marchantes emularon los eslóganes de los movimientos de indignados de otras partes del mundo, las reivindicaciones que hicieron solo pueden existir en un país como Colombia. De hecho, la iniciativa surgió de cerca de 2.000 organizaciones sociales que coinciden en el propósito de buscar una “solución negociada al conflicto social y armado”.
La idea de crear este movimiento social y político nació en 2007 tras los encuentros de ‘Colombianos y Colombianas por la paz’, organización que lidera Piedad Córdoba, con grupos estudiantiles y campesinos. Desde entonces, las banderas de estos dos sectores sociales son las que ondean con más fuerza y dan cuenta de la base de militantes. A ese variopinto conjunto de reclamos se suman los indígenas, sindicalistas, feministas, entre otros. En 2010, en medio de las fiestas del bicentenario, la Marcha Patriótica se estrenó con una manifestación en la que proclamó “una segunda y definitiva independencia”.
Pero su entrada contundente en el escenario político fue en abril pasado cuando el movimiento se tomó varias ciudades y la Plaza de Bolívar de Bogotá. Las cifras de los participantes en ese entonces variaron entre 30.000 y 60.000 personas. Hace dos semanas aprovecharon el anuncio de que arrancarían los diálogos para impulsar movilizaciones en 25 departamentos. Según sus cuentas, difíciles de verificar y seguramente infladas, marcharon en las capitales y varios municipios de arraigo campesino cerca de 300.000 personas.
El principal objetivo de estas recientes marchas era enviar el mensaje de que la paz solo es duradera si se resuelven problemas como la educación, la salud y las condiciones laborales, entre otros. “La mesa está coja. Hay todo un país que no está representado”, explica David Flórez, uno de los voceros de la Marcha. En su criterio, las comunidades agrarias y los movimientos sociales que son las principales víctimas del conflicto armado deberían estar en la mesa. Ese reclamo riñe con el diseño que el gobierno y las Farc aprobaron para las conversaciones en La Habana así como con la agenda de cinco puntos específicos.
Pero los líderes de la Marcha Patriótica consideran que la paz solo puede ser el resultado de resolver problemas estructurales del país como la distribución de la riqueza, el modelo de explotación de los recursos mineros y la efectiva protección de los derechos sociales. “La violencia armada es una consecuencia, no es la causa de las injusticias”, agrega Flórez. Esa tesis coincide con el reclamo que hizo Iván Márquez a nombre del Secretariado de la Farc en Oslo cuando afirmó “no somos causa, sino respuesta a la violencia del Estado”. Si bien es cierto que la agenda social debe hacer parte de los diálogos en algún momento, la propuesta es tempranera y podría alterar el curso de las negociaciones.
La pregunta que analistas y actores políticos se hacen es si la Marcha Patriótica hace parte de una estrategia de las Farc para sumar fuerzas en medio del diálogo con el gobierno, o si es un movimiento alternativo con coincidencias ideológicas y geográficas con la guerrilla que podría servir de futura plataforma electoral. Aunque los voceros hasta ahora han dicho que no han discutido en profundidad ese evento, han dejado claro que la puerta no está cerrada.
Pero en las aspiraciones de la Marcha también está conquistar, además de los sectores más olvidados del país, otros sectores de izquierda. La Marcha busca aglutinar las fuerzas minoritarias de ese espectro político en un frente unido popular. A diferencia del Polo Democrático que surgió del entronque de movimientos y partidos con representación política, la Marcha pone el foco en las organizaciones sociales sin filiación partidista. Es decir, un Polo sin parlamentarios.
Aunque no se puede afirmar que tenga un vínculo orgánico con las Farc, la mayor parte de su base social proviene de las comunidades rurales donde tradicionalmente la insurgencia ha tenido influencia. Sin embargo, también integran la Marcha organizaciones campesinas oriundas de regiones donde no hay presencia guerrillera o donde todavía actúan estructuras paramilitares.
El nombre de la Marcha evoca a la extinta Unión Patriótica (UP). De ahí que varias voces hayan expresado temor por su suerte. No hay que olvidar que los líderes de la UP fueron víctimas de una campaña de exterminio selectivo. No obstante, este partido se originó en las Farc, en medio de un diálogo con el entonces presidente Belisario Betancur, e hizo parte de la estrategia insurgente conocida como “la combinación de las formas de lucha”, que reivindicaba el derecho de la gente a alzarse en armas y al mismo tiempo a participar en política.
La actual Marcha Patriótica, por su parte, tiene origen en una gama amplia y diversa de organizaciones. Pero no solo su origen la hace distinta, sino también el momento. Emerge en un escenario distinto al bipartidista, en el que los espacios para la participación política y para hacer efectivos los reclamos ciudadanos estaban cerrados para los grupos de izquierda. Para la muestra un ejemplo: en la última década tres candidatos de izquierda han ganado las elecciones en Bogotá de manera consecutiva, mientras que en su momento la UP solo logró un poco menos del 5 por ciento de las votaciones.
A pesar de que es impensable que una violencia sistemática contra un movimiento político se repita –y que sería intolerable ante la comunidad internacional–, en todo caso, el gobierno tiene la responsabilidad de proteger a sus integrantes. Las Farc, por su lado, no deben arrogarse los movimientos que han luchado por sus mismas causas pero dentro de la civilidad.
Para comienzos de diciembre, la Marcha tiene programado un seminario internacional por la paz en el que se discutirán cómo fueron los procesos de paz en Centroamérica y en Irlanda. También implementan una estrategia de constituyentes regionales (cabildos) con la que buscan construir las propuestas desde la gente para participar en los talleres regionales convocados por las comisiones de paz del Congreso y tratar de hacerse oír en la mesa. ¿De dónde sale la plata? Flórez explica que cada organización, según el número de afiliados, debe aportar un dinero para las actividades nacionales. Dice que las organizaciones se han comprometido con la venta de bonos para rifar una casa (con lo que aspiran a conseguir 400 millones de pesos).
En un momento en que la izquierda está más fragmentada que nunca, la Marcha Patriótica constituye una medida de aceite al establecimiento. Su sintonía con algunas banderas de las Farc la convierte en un actor clave en el proceso de paz y su destino está ligado a lo que ocurra en La Habana en los próximos meses. De hecho, uno de los puntos que están sobre la mesa de diálogo es el de la participación política. Al respecto, la Marcha también tiene su propia lectura: no solo se trata de discutir la posibilidad de que las Farc tengan curules, sino las garantías para que los movimientos sociales se expresen.
Mientras los diálogos de paz avanzan, queda una pregunta urgente por resolver: ¿Qué tolerancia tendría ese establecimiento con una agrupación radical que acoja por ejemplo a unas Farc desarmadas para hacer política? De su respuesta también depende el futuro de la paz./Semana.com
Vea la entrevista a David Flórez, vocero de Marcha Patriótica aquí.



miércoles, 10 de octubre de 2012

Álvaro Leyva Durán va para Suecia a dar Conferencia en la Universidad de Lund sobre la Paz en Colombia

Álvaro Leyva Durán llega a Suecia al mismo tiempo que el proceso de
paz entre las FARC-EP y el gobierno de Juan Manuel Santos comienza
en el país vecino, Noruega, el 17 de octubre.



El dirigente político colombiano, luchador por la Paz en Colombia, estará el día 18 de este mes a las 7 p. m. hora sueca en la Universidad de Lund. Leyva Durán ha sido interlocutor desde la orilla del oficialismo colombiano con los comandantes de las FARC, Jacobo Arenas (con quien mantuvo una entrañable amistad), con el Comandante en Jefe de las FARC-EP Manuel Marulanda Vélez y posteriormente con el comandante Alfonso Cano, quien sucedió a Marulanda después de su muerte.

El certamen es organizado por Studentafton, dirigido por la estudiante Emma Modéer Winking, con quien pueden comunicarse al  Tel. 46 (0) 732 30 04 30.  y solicitar más informes si los necesita.

En ésta charla-conferencia Leyva Durán tocará a profundidad los procesos de paz anteriores, por qué fracasaron y la necesidad de una propuesta que lleve a feliz término el proceso que se inicia en Oslo (Noruega).

Están todos los estudiantes y pueblo en general, así como los diferentes medios de comunicación oficiales y alternativos a éste aporte a la Paz en Colombia.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Evento en Buenos Aires: Las posibilidades de Paz en Colombia



Las posibilidades de Paz en Colombia



  • Universidad de los Trabajadores IMPA / Buenos Aires
  • Martes 2 de octubre, 19.00-22.00 horas
  • Colombia y la Marcha Patriótica. La solución política al conflicto social es una tarea del pueblo en su conjunto”.
  • Proyeccion de la entrevista con Rodrigo Granda, dirigente de las FARC-EP