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martes, 12 de febrero de 2013

Honduras / Petrocaribe: ¡No azotes a mi pueblo!

La oligarquía hondureña quiere beneficiarse con la afiliación de Honduras a Petrocaribe,
igual como hacía la dictadura cívica-militar, robando 100 millones de dólares, según el
ex presidente. Manuel Zelaya.



Roberto Quesada
Rebelión


“Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción”
Simón Bolivar, libertador


12-02-2013 / ALBA y Petrocaribe se convirtieron en Honduras, previo al golpe, en símbolos satánicos, que van desde lo más absurdo hasta lo más ridículo: “vienen los venezolanos a quitarle su casita, su carro y a comer niños.” Como hondureño me da vergüenza escribir este tipo de cosas, pero es la realidad de estos “políticos” tradicionales, se burlan del pueblo hondureño con todo descaro, ellos le apuestan a que es un pueblo, en su mayoría, ignorante (ignorancia que ellos mismos han propiciado) y por eso es fácil presa de infundirle temor con las teorías más descabelladas que pueda ocurrírseles.

Según Pepe Lobo, quien preside Honduras, a través de su vocero (¿voz-cero?), hecho canciller de la noche a la mañana, Carlos Arturo Corrales Alvarez, Honduras (entiéndase ellos porque no se trata del pueblo hondureño) ya serán aceptados en Petrocaribe. Y con ello vendrá una lluvia de dólares para que Lobo y su ungido, el militar Juan Orlando Hernández, despilfarren billete en su campaña política que tiene como objetivo convertir a Honduras en “País Modelo” y con ello convencer de que el neoliberalismo no agoniza.

Carlos Arturo Corrales, flamante canciller, tiene en su prontuario, el nada decoroso título de haber sido representante y defensor del aprendiz de dictadorzuelo Roberto Micheletti en Costa Rica, en las negociaciones presididas por Oscar Arias, además hizo lobby por Micheletti en Washington y en las Naciones Unidas, Nueva York, en donde visitó al entonces embajador de Honduras Jorge Arturo Reina, en intento fallido por persuadirlo para que se alineara con el golpe de Estado.

Una de las cosas que Carlos Arturo Corrales le está “vendiendo” a Venezuela y países del ALBA, es que el gobierno de Lobo está siendo acosado por la prensa ultraderechista que va en contra de sus “reformas”. Tratan de equipararlo a lo que sucede en Ecuador con el gobierno del gran presidente Rafael Correa y la oligarquía mediática ecuatoriana. Nada más falso, en Ecuador se libra una lucha de clases, el poder del pueblo representado en Correa, mientras que en Honduras Porfirio lobo y Juan orlando Hernández representan a un grupo económico oligarca emergente que quiere destronar al tradicional grupo económico oligarca. Aquí el pueblo no cuenta, es vilmente utilizado por Lobo-Hernández.

La organización de las empresas privadas Cohep, sigue en la onda del golpismo
y detesta todo lo que huele Venezuela.


A los Estados Unidos, Inglaterra y otras potencias les conviene que ALBA-Petrocaribe den el ingenuo desliz de aceptar al gobierno de Lobo (repito, que no es al pueblo hondureño), porque tendría fieles infiltrados no solo informándoles de todo sino listos a recibir las órdenes para prestarse a cualquier patraña que intenten hacer contra estos pueblos que caminan hacia su segunda independencia total. ¿O ya se les olvidó el 2004?

En el 2004, el entonces canciller cubano, Felipe Pérez Roque, aseguró, antes de que sucediera, que “aunque el gobierno hondureño aún no lo ha hecho público, Honduras presentará una propuesta de condena contra la isla en la Comisión de Derechos Humanos elaborada por Estados Unidos.” Y así sucedió, siendo presidente de Honduras Ricardo Maduro y presidente del Congreso Nacional Porfirio Lobo Sosa. Este binomio no se tocó los hígados para enviar a Cuba al despeñadero. ¿Qué garantiza que no vuelvan a hacer lo mismo con ALBA-Petrocaribe?

Además, un dinero que bien pudo haber servido para los pobres de Venezuela o de cualquier otro país integrante de ALBA-Petrocaribe, más de 160 millones de dólares, fue interceptado por los golpistas y no es posible que ALBA-Petrocaribe no exija con firmeza tanto el destino como el retorno de ese dinero, antes de pensar en integrar a los representantes de un grupo oligárquico represor, enemigo del pueblo hondureño.

Irónicamente el dinero que el ALBA facilitó al pueblo hondureño siendo presidente Manuel Zelaya, fue utilizado para fortalecer el golpe de Estado, según denunció el propio Zelaya en su momento a la agencia EFE: “Son más de 100 millones de dólares provenientes de la ALBA y Petrocaribe que Roberto Micheletti gastó y desvió para sus propias intenciones como Gobierno golpista.”

Este hecho lo corroboró el propio Lobo Sosa, quien preside Honduras, el viernes 2 de diciembre del 2011, momentos antes de abordar avión rumbo a la cumbre del Celac en Caracas. Lobo admitió que aun existían 59 millones de dólares del ALBA en el Banco Central de Honduras, y en abierta burla hacia el ALBA y al pueblo hondureño, aseguró: “Con ese dinero voy a construir casas a los policías.” Refiriéndose a la policía golpista que ha dejado muertes y ultrajes de todo tipo al pueblo hondureño. (Radio Globo).

Este es un año electoral en Honduras, y el candidato de Porfirio Lobo, el militar, egresado del Liceo Militar del Norte con sede en San Pedro Sula, actual presidente del congreso nacional, Juan Orlando Hernández, junto a Lobo, buscan desesperadamente dinero para financiar su campaña electoral, y han visto en Petrocaribe y/o las Ciudades Modelo (venta de nuestro territorio nacional a pedazos), la forma de obtener dinero de manera expedita.

El 14 de febrero del 2013, conocido como día de la amistad y el amor, ALBA-Petrocaribe puede reafirmar su naturaleza y razón de ser “en el aprovechamiento racional y en función del bienestar de nuestros pueblos.” O puede mostrar otro rostro, rostro oculto en el que tratándose de negocios, los pueblos pasan a un segundo o tercer plano. No podrán alegar desconocimiento de los hechos, de la realidad, pues ya lo saben.

Gran cantidad de compatriotas, lectoras y lectores de distintos rincones del país y quienes viven en el exterior, me han pedido que busque la forma de alertar a ALBA-Petrocaribe, que la inclusión en sus filas de estos señores cómplices directos del golpe de Estado del 28 de junio del 2009, es como premiarlos con garrotes y gases para que azoten una vez más al pueblo hondureño.

Ojalá que ALBA-Petrocaribe, sigan siendo fieles a sus ideales, a sus lineamientos, como cuando dicen: “Nada debe torcer la voluntad del pueblo.”

Roberto Quesada escritor y periodista hondureño




sábado, 27 de octubre de 2012

¿Venezuela regala el petróleo a Cuba?




Video: http://www.youtube.com/watch?v=gcb6hXRJu8o

Por José Manzaneda, coordinador de Cubainformación.- Una de las muchas líneas de ataque mediático contra el presidente Hugo Chávez –convertida en mensaje de campaña de la oposición venezolana en las recientes elecciones- es el supuesto “regalo” a Cuba y a otros países aliados del petróleo venezolano.

En plena campaña electoral, por ejemplo, el diario español ABC titulaba “Cuba, Nicaragua y Bolivia pueden perder las dádivas de Caracas” (1). Su corresponsal en México afirmaba que “Los aliados `bolivarianos´ de Chávez se arriesgan a perder el petróleo venezolano que reciben gratis”.

Este mensaje fue repetido a lo largo de la campaña en numerosos medios, con titulares tan sugestivos como “Cuba y El Salvador `revenden´ petróleo que Venezuela regala” (2) o (El candidato opositor) “Capriles no regalará más petróleo a Cuba” (3).


La llamada “disidencia” cubana también respalda desde hace años estas tesis. Oscar Espinosa Chepe, un supuesto economista “independiente” de la Isla, afirmaba a los medios que Cuba tiene "una economía moribunda y convertida en un estado parásito (de Venezuela)" (4).

En los últimos días de campaña, la prensa de Miami daba por hecha la victoria del opositor Henrique Capriles y relataba la supuesta alarma social existente en toda Cuba debido al previsible fin de los acuerdos con Venezuela, con titulares más que elocuentes: “Cubanos esperan inquietos comicios en Venezuela rogando que gane Chávez” (5), o “La elección presidencial venezolana mantiene en vilo a los cubanos” (6).

Tras los resultados –como sabemos- vino la decepción. El diario de Miami El Nuevo Herald definía la victoria de Chávez como una “mala noticia para la democracia” y “un gran alivio para el régimen de los hermanos Castro” (7). El portal anticastrista ubicado en Madrid Diario de Cuba publicaba un editorial titulado “Oxígeno para La Habana. El triunfo de Hugo Chávez es una pésima noticia para los cubanos de a pie” (8). Según este portal, que es sostenido con dinero de la Agencia Española de Cooperación Internacional, el triunfo electoral de Chávez “libra a Raúl Castro de las presiones que podrían obligarlo a implementar los cambios necesarios”. Es decir, la misma tesis que justifica el bloqueo económico de EEUU a Cuba: cuanto peores sean las condiciones de vida de la población, mucho mejor, dado que el descontento social, en algún momento, desembocará en la caída del Gobierno y la Revolución cubana. Desgraciadamente para los defensores de esta política –y para el pueblo cubano que la sufre- son ya 53 años sin que esta predicción se cumpla.

Pero, ¿realmente Venezuela regala el petróleo a Cuba y a otros países, tal como nos cuentan? En absoluto: los acuerdos entre Cuba y Venezuela responden a un esquema de intercambio bilateral que incluye el suministro estable de petróleo de Venezuela a Cuba, cierto; pero, a su vez, Cuba realiza el enorme esfuerzo de integrar a más de 40.000 profesionales en los programas de educación, salud, deporte, agricultura o cultura que el  Gobierno venezolano no habría podido llevar adelante sin la cooperación cubana (9). Este esquema rompe por supuesto con las reglas clásicas del mercado -las únicas aceptadas por la línea editorial de los grandes medios-, por las cuales carece de lógica que un país destine un recurso valioso y estratégico como el petróleo a la –nada rentable económicamente- inversión social, es decir, a los programas apoyados por profesionales de Cuba que benefician a millones de familias pobres de Venezuela.

Como también carece de la “lógica de mercado” legitimada por los medios que Venezuela ofrezca facilidades de pago y precios estables a un conjunto de pequeñas naciones integradas en la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) (10). Esta nueva concepción del intercambio regional, que aparta la competencia e incentiva la solidaridad y la reducción de asimetrías, es reducida al cliché mediático del supuesto “regalo de petróleo venezolano”.

Este argumento es apoyado en la gran prensa por supuestos expertos en economía que, curiosamente, casi sin excepción, son defensores del mercado libre y la no intervención del estado en la economía. La agencia Asociated Press (AP), por ejemplo, recogía las palabras de Eduardo Gamarra, profesor de la Universidad Internacional de Florida, que ofrecía su particular explicación acerca del interés de Hugo Chávez por mantener dicho esquema comercial: ganar el voto en la ONU y la OEA de pequeños países del Caribe beneficiados por el acuerdo solidario de petróleo Petrocaribe, que impulsa Venezuela (11). Es el caso de la República Dominicana, donde –según este supuesto experto - “la economía (...) probablemente se habría derrumbado sin las generosas condiciones de Petrocaribe".

En la campaña electoral venezolana, medios de este país y de Miami lanzaron el mensaje de que muchos médicos cubanos estaban desertando de la misión de salud comunitaria Barrio Adentro (12). La causa: la derrota segura de Chávez, por la que deberían regresar a Cuba y perder por tanto la dieta en moneda fuerte que reciben en Venezuela. El Nuevo Herald y El Universal daban cuenta de la historia de una supuesta enfermera cubana cooperante: “ver que en la calle la gente repudiaba más fuerte al Gobierno me convenció de lo que puede venir”, afirmaba para justificar su abandono del programa solidario.

Estos mismos diarios recordaban la existencia de un programa del Departamento de Estado de EEUU para acoger como refugiados en sus embajadas a todos los cooperantes médicos cubanos (13), sin la menor valoración crítica de lo que constituye una evidente aberración ética: la existencia de un programa del gobierno más poderoso del mundo que, mientras sigue recortando sus fondos de ayuda al desarrollo, invierte fuertes cantidades de dinero en tratar de destruir la que ofrece Cuba a millones de personas pobres en Venezuela y otros países.

En cualquier caso, el Gobierno de EEUU y los consorcios mediáticos se quedaron, el pasado 7 de octubre, con la miel en los labios. Los programas de cooperación Sur-Sur entre Cuba, Venezuela y otros países del ALBA cobrarán ahora nuevo impulso, y la hipotética gran crisis económica y social en Cuba debido a su desaparición seguirá siendo –para los grandes poderes mundiales- un sueño postergado.